5/6/17

Ese horrible momento de la corrección



No han sido pocas las veces que me he encontrado con un escritor que decía lo mismo que aparece en el título que abre este artículo. Y yo no he podido más que reírme. De sobra es conocido también el ego del escritor que cree que su obra está perfectamente escrita (no entro en si es buena o no, eso ya lo juzgará cada lector según sus gustos), sin errores. «Salvo alguna que otra coma, no hay nada más», otra de las frases que suelo escuchar cuando un escritor decide, al fin, permitir que un corrector la vea antes de publicarla. 


Corregir una novela es mucho más que eliminar esos «fallitos» de comas y tildes, porque aparte de la ortotipográfica, también hay que revisar la novela en cuanto al estilo. «Pero ¿eso no cambiará mi forma de escribir?». «Seguro que ahí el corrector hace lo que le da la gana». Pues ni una cosa ni la otra. La forma de escribir del escritor NUNCA se cambia, siempre se intenta mejorar cambiando una palabra por otra que encaje mejor en el texto, eliminando un exceso de palabras que, una vez escritas y repasadas, nos damos cuenta de que sobran. Sin olvidarnos de las reglas básicas que hay también en este sentido a la hora de escribir una novela.  

Pero no, no te asustes. No voy a escribir aquí todo un manual para hacerte ver esos errores que no crees que lo son tanto. Solo voy a contarte cuatro errores muy cometidos por todos los escritores que empiezan con su primera o segunda novela, y que poco a poco van mejorando. Todo se reduce a poner más atención en cómo escribes. Con ello conseguirás que tus novelas vayan ganando con el tiempo. 

En la literatura, como en otros aspectos de la vida, «menos es más». No vale meter mucha palabrería para contar que el sol sale por el Este, como tampoco sirve contarlo de cinco formas diferentes para venir a decir lo mismo. Siempre hay que simplificar, lo que no quiere decir que le reste a la historia ese ritmo que necesita para que enganche al lector. Con esto, quiero referirme a esas frases que nunca acaban; coma, tras coma, tras coma, tras coma y se siguen poniendo comas... Acuérdate de vez en cuando de que los puntos también existen. Es cierto que en algunas ocasiones es necesario que la frase cuente algo más y se hace más larga, no importa. Lo que sí sería conveniente es alternar las cortas con largas y si puedes reducir una larga a dos cortas o convertir una larga en una corta sin perder la esencia de lo que se quiere contar, habrás ganado fluidez. 


¿Has oído hablar alguna vez del gerundio de posterioridad? ¿Te suena esa palabreja que cuesta pronunciar? 
Te cuento: el gerundio es una forma verbal que expresa una acción simultánea o anterior a la del verbo principal. Es decir, que una acción se hace a la vez que otra. El problema surge cuando intentamos expresar dos acciones que no se pueden realizar a la misma vez con un gerundio. Eso es lo denominado gerundio de posterioridad. 


«—Eres muy bonita, tú piel es muy suave —le dijo, besándola».

(¿Quién es capaz de besar mientras está hablando o al revés?)


«—Tienes la piel muy suave —le dijo, entre beso y beso en el cuello».

(Es más correcta así, ¿verdad?)


Otra palabreja con la que nos topamos y cuyo uso empleamos mientras escribimos sin darnos cuenta es el pleonasmo. Para explicarlo, nada mejor que la definición que hace la RAE de ella: 

1. m. Ret. Empleo en la oración de uno o más vocablos, innecesarios para que tenga sentido completo, pero con los cuales se añade expresividad a lo dicho, como en fuga irrevocable huye la hora.

2. m. Demasía o redundancia viciosa de palabras.

Por lo tanto, frases como «subió las escaleras para arriba» o «bajó los escalones hacia abajo» serían incorrectas. Mejor emplear complementos como «subió a la planta octava» o «bajó al jardín».
¿Observas la diferencia?

Como ves, a veces, una palabra o una oración que creemos que está bien puede hacer que el texto pierda calidad y nos preguntamos por qué nuestra novela no consigue llegar a más gente. Por desgracia, el boca a boca funciona mucho más cuando las cosas son para mal...

¿Crees que alguna vez has cometido estos errores?
¿Qué vicios tienes a la hora de escribir?
Como lector, ¿te afecta que un libro no esté bien escrito o te da igual si la historia te gusta? 

6 comentarios:

  1. Mi opinión. Soy feliz de saber que los besitos en el cuello; son objeto muchas delicadezas. Al saber entre ambas frases; la primera no me choca. Así como lector que se entera de español, prefiero que el libro sea escrito correctamente. ¡ Gracias por tu devoción!

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    1. Gracias por dejar tu opinión, Thierry.
      Un saludo.

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  2. He dejado de leer unos cuantos libros porque realmente necesitaban una buena corrección y, algún fallo no molesta, pero todo el libro lleno de errores... y los hay. Que si yo cometo errores, seguramente la que más. y lo he visto muy claro cuando después de varios años escribiendo y publicando, volví a repasar mi primera novela autopublicada, me dio tanta vergüenza, que la he retirado y estoy corrigiéndola entera. Te aseguro que cada tres palabras hay algo mal... En fin en la vida todo es un aprendizaje, hay que tener la mente abierta y aprender cada día.

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    1. Hola, Mencía.
      Así es. Hay que tener claro es que una corrección es importantísima para evitar precisamente eso, que el lector abandone la lectura de un libro por resultarle imposible leerlo debido a los errores. Lo bueno de todo es la lección aprendida y rectificar los errores.
      Un besote.

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  3. Ojalá los libros solo necesitaran corregir este tipo de detalles, sin embargo cada vez hay más que ni siquiera están presentables en cuanto a ortografía.
    Por suerte o por desgracia soy una persona bastante exigente conmigo misma y perfeccionista, y aunque en mis primeras novelas me conformaba con revisar esa parte (y la puntuación, que me traía del cabeza), poco a poco he empezado a fijarme también en esos detalles como gerundios, repeticiones y muletillas. Es difícil detectarlas uno mismo pero no imposible. Solo hay que esforzarse un poco más, y ser consciente de que siempre, siempre se puede mejorar.
    Y si se puede contar con un profesional, mejor, claro, pero que no puedas no es excusa para sacarlo de cualquier manera.

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    1. Hay muchísimos más «detalles» a corregir en una novela, yo, aquí, solo he querido poner los más frecuentes que me he encontrado a la hora de corregir, amén de los que mencionas tú. Si todo el mundo fuera más perfeccionista y no se conformara solo con sacar una novela de cualquier manera, encontraríamos libros con mucha mejor calidad, ya no hablo de cómo será la historia, ese es otro punto de largo debate. Mejorar lo que se presenta al lector es obligado para el escritor, lo malo es cuando entra en juego el factor económico o la dejadez... allá cada uno con lo que presenta, después las lamentaciones copan y copan los estados de Facebook en forma de protesta como si encima tuvieran razón.
      Muchas gracias por dejar tu opinión, Lucía.

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