22/9/16

«Verabooks», un verano entre libros.

El verano quedó atrás, con sus largos días de sol y playa, con sus altas temperaturas que casi hacen que me derrita al ser tan sofocantes como otros años, pero no por ello he dejado de leer. Aunque sí debo decir que menos de lo que me hubiera gustado, ya que mi pretensión era haber conseguido leer cinco libros como mínimo, para ir cumpliendo el reto de vaciar mi estantería de libros atrasados. Y aunque solo han sido tres,  los he disfrutado como una niña pequeña con un juguete nuevo. Siempre es así. Pero el motivo de mi baja productivad lectora no ha sido por un merecedo descanso veraniego, ni mucho menos. El tiempo que me ha faltado lo he empleado en otro proyecto que ya te contaré cuando vea la luz. Por el momento te hablo de estas tres obras, a ver qué te parecen a ti.

24/8/16

La destrucción masiva de una buena lectura

No cabe duda de que desde que empezó el boom de la autopublicación son miles los libros que se publican casi a diario en plataformas virtuales tales como Amazon, por mencionar una.  Y tal es así, que desde que este auge estuvo en su punto álgido, siempre apuesto por los nuevos escritores, por los nuevos estilos literarios que surgen día a día. 

Pero también es cierto que esta plataforma da cabida a todo aquel que quiera subir un libro y desee empezar una carrera literaria solo por el mero hecho de estar sin otra ocupación. Sí, así es. En más de una ocasión me he encontrado en la red biografías de escritores en las que, sin pudor ninguno, confiesan, como si fuera un mérito, que después de llevar años en paro se ponen a escribir un libro. Y después pasa lo que irremediablemente tiene que pasar, que no hago nada más que borrar, borrar y borrar libros que he descargado y pagado, lo que me lleva a sentirme como si me hubieran estafado. Porque, querido amigo escritor, no vale con unir palabras, no vale con escribir algo parecido a una historia y que te sientas orgulloso con ello, no, esta claro que no. Para presentar un libro a un público lector, hay que saber narrar lo que se quiere contar. Hay que saber describir los personajes, paisajes, tener algo más que un mínimo de conocimiento ortográfico. Sería acertado pensar que para eso existen los correctores que pulen los textos, pero hay veces en las que el corrector se encuentra con algo parecido a un manuscrito y no sabe por dónde empezar a corregir. ¿Por el principio? Ojalá fuera tan fácil... 

21/6/16

«Primalettres»

Entre correcciones, escribir y mi trabajo mañanero siempre saco un ratito por la noche, a última hora, cuando ya estoy en la cama, para leer. Agarro ese libro que me espera paciente durante el día y lo acerco hasta mi nariz para oler sus páginas. Es como un ritual antes de empezar, como taparte con la manta en el sofá, en invierno, antes de que empiece la película que estás deseando ver. Ya con eso me transporto, me mezclo entre los personajes, como si del narrador se tratara, para inmiscuirme en sus vidas y dejarme arrastrar por lo que me quieren contar. 

26/5/16

«Preciosa luna», en «Venus, antología Romántica Adulta, 2016» de Nowevolution Editorial

Seguro que te estarás preguntado ¿qué es Preciosa luna?
Preciosa luna es un relato que hace mucho tiempo escribí como una necesidad de exteriorizar emociones y sentimientos, de hacer que algunas cicatrices que no llegaban a cerrar encontrasen la forma de hacerlo a través de la palabra escrita. Sí, tal y como te viene a la mente, es autobiográfico, aunque no en su totalidad. Parte de una historia de mi vida (mínima, pero importante) marcaba mis pasos y eso era lo que no quería que sucediera. Las riendas de la vida de cada persona ha de llevarlas uno mismo, sin que nada ni nadie tenga el derecho de hacerlo, y mucho menos los recuerdos, dolorosos y destructivos, que no permiten avanzar.